La calma de la meseta chubutense se vio alterada por un relato inquietante. Francisco Quilodrán, vecino de Río Mayo, denunció la aparición de dos caballos muertos con mutilaciones inexplicables: un animal sin ojo y otro con cortes precisos en lengua, orejas, genitales y médula, además de quemaduras en el cuerpo y ausencia total de sangre.
El episodio se volvió aún más enigmático porque, en los mismos días, varios pobladores aseguraron haber visto luces de gran tamaño en el cielo, alimentando la hipótesis de un fenómeno extraño. Los trabajadores rurales señalaron que nunca habían presenciado algo similar.
La noticia generó un fuerte impacto en la comunidad y rápidamente se viralizó en redes sociales. Tras las entrevistas brindadas por Quilodrán, comenzaron a circular memes y montajes humorísticos, entre ellos una foto del propio vecino montado a caballo mientras enlaza un supuesto ovni, mezcla de ironía y desconcierto frente a un hecho que aún no encuentra explicación.
El misterio sigue abierto: ¿un caso de depredación animal, un ritual desconocido o la huella de algo que escapa a lo terrenal? La Patagonia vuelve a ser escenario de historias que combinan lo fantástico con lo preocupante.


