Tras una semana de conflicto por denuncias de presuntos abusos entre alumnos, el Ministerio de Educación intervino la institución. Claudia Acosta asumió la dirección con un plan de «shock» que incluye cambios edilicios, equipos interdisciplinarios y mayor control en baños y recreos.

En un intento por recuperar la paz institucional tras los graves episodios que conmocionaron a la comunidad educativa, la Escuela N° 21 de Trelew reabrió sus puertas este lunes, aunque solo para fines administrativos y de reorganización. El Ministerio de Educación del Chubut presentó formalmente al equipo directivo normalizador, liderado por Claudia Acosta (Directora) y Marisa Acosta (Vicedirectora), quienes tendrán la difícil tarea de sanear el clima escolar tras las denuncias de abusos entre estudiantes.

A pesar de la asunción de las autoridades, la supervisora seccional Karina Pugh confirmó que no habrá clases este lunes ni el martes. Si bien el objetivo es retomar la actividad pedagógica a la brevedad, aún no se estableció una fecha cierta de retorno para los alumnos a las aulas.

Un plan basado en la mirada y el control

La nueva directora, Claudia Acosta, cuya experiencia previa en normalización de escuelas fue destacada por las autoridades, presentó un plan de acción inmediato que modifica sustancialmente el funcionamiento cotidiano del edificio.

Entre los cambios más relevantes se destacan:

  • Reubicación de la Dirección: El despacho directivo fue trasladado a un sector estratégico que permite una visión total de la escuela.
  • Proximidad de los más chicos: Los alumnos de 1° y 2° grado fueron reubicados en aulas cercanas a la dirección para un monitoreo constante.
  • Control estricto en zonas críticas: Se reforzará la vigilancia en baños, recreos y puertas de salida, contando con la presencia permanente de auxiliares durante toda la jornada.
  • Ingresos restringidos: Se establecieron pautas rígidas para la circulación; cualquier persona ajena a la institución deberá ingresar exclusivamente por la puerta principal bajo estricta recepción.

Acompañamiento profesional

Para abordar el impacto emocional de las denuncias que paralizaron la escuela la semana pasada, se sumó un equipo interdisciplinario de psicólogos y psicopedagogos. Estos profesionales brindarán contención tanto a los estudiantes como a las familias que han manifestado su alarma y preocupación.

Además, durante esta primera semana, habrá una fuerte presencia de supervisores escolares en ambos turnos (dos por la mañana y dos por la tarde) para canalizar las demandas y dudas de los padres.

«Corazón y organización»

Bajo el lema “Cuando familia y escuela trabajan con el corazón, todo es posible”, la nueva gestión busca reconstruir el vínculo de confianza que se rompió tras conocerse los presuntos hechos de abuso.

«Somos un equipo con experiencia en normalización», aseguró Pugh, tratando de llevar tranquilidad a una población estudiantil que aún aguarda señales claras de seguridad para regresar a los salones. Mientras tanto, las autoridades educativas continúan evaluando la incorporación de nuevos docentes para cubrir suplencias y reforzar el esquema pedagógico.


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