Natalia Albarracín rompió el silencio tras ser víctima de un «abuso sexual simple» mientras cumplía su guardia en soledad. Paralelamente, la comunidad del Hospital Rural emitió un contundente comunicado de «repudio y solidaridad», exigiendo justicia y el fin de la violencia de género.
Lo que debía ser una jornada habitual de curaciones en el Hospital Rural «Dr. Roberto Gandini» se convirtió en una pesadilla para Natalia Albarracín, una enfermera chaqueña radicada hace dos años en la localidad. En una entrevista con Jornada Radio, la profesional reconstruyó el ataque sufrido por parte de un paciente y expuso la vulnerabilidad extrema en la que trabaja el personal de salud en el interior provincial.
El hecho, caratulado como abuso sexual simple, ocurrió cuando Albarracín se encontraba sola en el área de enfermería. Un paciente que asistía diariamente para curaciones comenzó a proferir comentarios lascivos sobre su físico. «Se acercó y me dijo cosas fuera de lugar; fue ahí donde me apretó el glúteo y me tocó de una manera que no me puedo olvidar», relató con angustia.
Un «punto ciego» y el factor soledad
Según el testimonio de la víctima, el agresor intentó llevarla hacia la sala de curaciones, un sector que ella describe como un «punto ciego» donde nadie habría podido auxiliarla. «Nunca lo empujé ni le pegué, me quedé en shock», confesó. Logró disuadirlo mencionando las cámaras de seguridad y la policía, aunque luego descubrió una realidad alarmante: las cámaras estaban quemadas por un corte de luz previo.
«En ese momento estaba trabajando sola. Mi compañero médico estaba en guardia pasiva y mi otra compañera había salido en ambulancia. A partir de las 10 de la noche, quedamos completamente solos», advirtió Albarracín, poniendo el foco en la falta de personal y la necesidad de contar con seguridad o portería permanente.
Respuesta judicial y el comunicado del Hospital
Tras la denuncia radicada en la Comisaría de la Mujer, la Justicia actuó con celeridad dictando una prohibición de acercamiento por 30 días contra el acusado, quien —según la enfermera— negó los hechos e incluso intentó regresar al hospital para atenderse pocas horas después del ataque.
La reacción institucional fue contundente. La comunidad del Hospital Rural Dr. Roberto Gandini difundió un comunicado oficial bajo el lema «¡Repudio y Solidaridad!». En el texto, manifestaron su «más profundo repudio ante el acto de violencia sexual contra nuestra compañera enfermera».
El personal del nosocomio hizo pública su «total solidaridad y apoyo incondicional a la víctima», remarcando la consigna «No está sola». El comunicado finaliza con una exigencia clara de «justicia y castigo para el responsable», junto a los reclamos «¡Basta de violencia de género!» y «¡Justicia para nuestra compañera!».
El reclamo por seguridad
Para Albarracín, el impacto emocional persiste: «No podía dejar de llorar, me agarró ansiedad y pensé dos veces antes de salir a comprar. Es un pueblo chico y el miedo queda».
Este caso ha reavivado el debate sobre la violencia que sufre el personal sanitario en Chubut. La enfermera decidió hacer público su caso para visibilizar que no es la única que atraviesa estas situaciones y para exigir que el sistema de salud garantice condiciones de seguridad mínimas: «Nosotros ofrecemos calidad humana, pero para eso también necesitamos resguardo».
